Un jubilado va a denunciar a Loterías y Apuestas del Estado por plagio

El anuncio de lotería de navidad en España sigue dando de qué hablar. Si bien el tono general de los comentarios es positivo, también hay a su alrededor algunas historias sorprendentes. La última que ha saltado a los medios de comunicación es la de un jubilado de León que va a demandar al organismo de Loterías y Apuestas del Estado por un presunto plagio en la idea del anuncio. El hombre aseguró que el spot del Gordo de Navidad de este año está basado en una historia que contó en una carta publicada en un periódico en el año 2004.

El Diario de León recibió ese año una carta de Francisco Antonio Álvarez, cuyo contenido era una historia moralizante con demasiados puntos en común con la historia del protagonista del spot, Manolo, en el bar de Antonio, en la popular ficción publicitaria. A ambos les une una historia de amistad con un final feliz en forma de premio de lotería por el medio. Es un relato que escribió el jubilado con una finalidad “moralizante” y que tenía lugar en un bar de la localidad de Veguellina de Órbigo que ya ha cerrado sus puertas.

El escritor jubilado está convencido de que son muchos los puntos en común de su relato con el argumento final del spot de la lotería. Son demasiadas coincidencias para evitar pensar en que está inspirado en su relato y por lo tanto va a demandar a Loterías y Apuestas del Estado por el reconocimiento de la inspiración y la indemnización por este supuesto plagio.

Según cuenta, varios amigos que vieron el anuncio en la televisión se pusieron en contacto telefónico con él inmediatamente, ya que se acordaban de su escrito, “es clavado a lo que has escrito tú; yo creo que está prácticamente calcado”. Su historia tiene un marcado toque realista ya que la peña de lotería del bar recibió un premio menor en el sorteo y le pagaron a uno de los miembros que se había ausentado de la misma, aunque le descontaron lo que le correspondía de deudas por las apuestas. El escritor dice que había leído en aquel entonces casos de personas que se habían quedado con décimos de lotería premiados que eran compartidos, y al conocer la historia de la peña de Veguellina, creyó conveniente relatar de forma literaria la importancia de la amistad, incluso cuando se trata de dinero.

Ahora, la demanda que se va a interponer contra Loterías y Apuestas del Estado es por plagio, porque considera que esa creación literaria tiene un autor y unos derechos que se derivan de la misma, y que se habría vulnerado la propiedad intelectual del autor. Sus abogados aseguran que la reclamación va a ir en función de la “pérdida de oportunidad” y también en función del alcance del plagio, que va a ser elevado debido al éxito del spot televisivo.

Os traemos un extracto de la carta que fue publicada en el año 2004 y que cuenta la historia así. “(…) Hace quince años vivía yo en Veguellina de Órbigo y junto con otros cinco amigos formábamos una peña quinielistica en el bar Christy, regentado por Ignacio. Allí pasaba yo mis mejores ratos de ocio jugando al mus o al rami con Fernando ‘El Zamorano’, Ignacio ‘El Tabernero’, Fradejas y tantos y tantos otros compañeros y amigos. De tarde en tarde nos tocaba algún premio cuyo dinero empleamos en seguir jugando o, en el mejor de los casos, en una buena cena en el propio bar o en otro del mismo pueblo”.

Continúa el relato diciendo que “hacía tres meses que yo abandoné el pueblo por cuestiones de trabajo y dejando de pagar mi cuota de mil pesetas al mes, me consideraba desentendido de la peña, cuando me entero por un familiar que le había tocado a mis antiguos compañeros nada menos que treinta millones de pesetas. De momento se me agolparon en la cabeza sentimientos dispares: sorpresa, emoción, rabia, envidia… pero también, por qué no decirlo, alegría. Al fin y al cabo siguen siendo mis amigos y algunos de ellos tenían incluso muchas más necesidades que yo”.
“Ese mismo sábado decidí volver al pueblo para felicitar a los cinco, vivir con ellos su alegría y que me invitaran a una cena como siempre habíamos hecho”.

La historia concluye con un hecho que suena mucho al del spot “nada más entrar al bar me encuentro a Ignacio y dándole un abrazo le digo: “Felicidades, sois millonarios!”. Me separó bruscamente y me dijo: “¿Cómo que sois?. Tú también lo eres. Hace tres meses que faltas, a mil pesetas, son tres mil, así que toma”. Y medio cuatro millones novecientas noventa y siete mil pesetas que tenía en un sobre a mi nombre. De nuevo le dí un abrazo y tardé algo más en separarme. Se me habían caído unas lágrimas que me avergonzaba mostrar”.

Como su autor quiso, la historia perseguía un fin moral…”Y esta es mi pequeña historia que no podía dejar de contar para ejemplo de aquellos que no saben apreciar que un amigo es el premio más grande que jamás nos puede tocar en la lotería de la vida”.

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